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La dependencia tabáquica es mixta, psíquica y física. La que
nos hace pasarla mal si estamos dos horas sin fumar es la
psíquica, pero es la más tolerable. La dependencia física,
la que se asocia a cambios de actividad cardiaca y de tensión
arterial- aumento de tensión y frecuencia cardiaca entre un
diez y veinte por ciento después de fumar un solo cigarrillo-,
la que mantiene un nivel de alerta y una capacidad de concentración
superiores a los que se logran sin fumar, la relacionada con
trastornos digestivos, disminución del apetito, esa es mucho
menos tolerable, pero afortunadamente se manifiesta tras más
horas de abstinencia. Por ello normalmente no nos despertamos
sólo para encender un cigarrillo.
Puede parecer una cosa obvia referirse, a estas alturas, a
los efectos directos que sobre los no fumadores tiene la inhalación
de humos procedentes de los hábitos tabáquicos del prójimo.
Y también podría parecerlo intentarlo describir las muchas
alteraciones de la salud y enfermedades concretas que se relacionan
con el consumo de tabaco.
¿Sabía usted que el fumar dos paquetes diarios disminuye,
según se estima, la expectativa de vida en unos ocho años?
Se considera que el hijo de dos fumadores inhala pasivamente
el humo equivalente al consumo de 150 cigarros al año. Se
está contribuyendo a que la vida de ellos sea más corta.
Entre un diez y un veinte por ciento de los fumadores están
afectados de enfermedades broncopulmonares crónicas, progresivas
e irreversibles. Y por si fuera poco, la incidencia de afección
broncopulmonar y sus consecuencias se presentan en edades
cada vez más jóvenes.
Dicho en otras palabras:
¿quiere usted que la sociedad no le contemple como a un enemigo?,
¿Quiere usted que se le reconozca exactamente los mismo derechos
que al que no fuma?
Pues haga como él: Deje de fumar.
2001
© Dr. Fernando Rodríguez
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