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Lobos
con piel de cordero
EL LADO OSCURO DE LOS ADAPTÓGENOS
El
Ginseng, el Ginko Biloba y el Maitake son algunos de los productos
promocionados como mágicas soluciones a los problemas de salud y
sobrepeso de una ingenua población consumista, demandante de maravillas
en cápsulas, aún sin prescripción facultativa.
Sobre la premisa de la naturaleza al servicio de la salud, los productos
denominados adaptógenos han incursionado de una forma avasallante
en el mercado de las medicinas, reemplazando en muchos casos a los
remedios tradicionales.
Lejos de convertirse en la cura definitiva a las enfermedades comunes,
la mayoría de estos funcionan como panaceas psicológicas que convencen
al usuario de sus bondades, cuando lo único verdadero resulta ser
el jugoso negocio en que se han convertido a costa del bienestar
de otros.
Cápsulas envasadas sin ningún tipo de regulación sanitaria comprobada,
productos sin registro correspondiente en el Ministerio de Salud,
etiquetas que obvian las contraindicaciones propias de toda sustancia
y exhiben en mayúsculas “Venta sin prescripción facultativa”, son
características comunes entre esta generación de productos naturales,
cuyos efectos secundarios ya han empezado a hacer estragos en la
población.
Por supuesto, las plantas son la fuente más preciada de medicina
que puede brindarnos la naturaleza, pero como todo, hay que saber
combinarlas adecuadamente y en cuántas cantidades tomarlas. Un médico
podría guiarnos en esta decisión a favor de nuestra salud, para
eso está allí. Es peligroso autorecetarse, así sea con productos
naturales, pues no se sabe cuando se revelarán consecuencias fatales.
Por ejemplo, cuando ud. compra el famoso Ginko Biloba en cápsulas,
espera de su poderoso agente oxigenante una mente más lista, agilidad
física, mejor desempeño laboral y estudiantil. Pero, nadie le advierte
sobre las cualidades de sedante natural, alucinógeno, causante de
vértigos y espasmos ocasionales.
Igual pasa con el Maitake, sustancia empleada para tratar problemas
de sobrepeso, cuyas bondades terminan donde comienzan los problemas
en el sistema nervioso que su consumo indiscriminado origina.
Tanto el Ginseng como la Yerba Mate, plantas milenarias usadas para
tratar un sin fin de enfermedades, fueron objeto de un estudio científico
que reveló su potencial capacidad para disminuir el número de plaquetas
sanguíneas, lo cual se traduce en una notable deficiencia del sistema
inmunológico.
Por si fuera poco, la mayoría de los adaptógenos poseen la habilidad
de generar adicción en sus usuarios. Cuando uno de estos productos
deja de consumirse, los beneficios otorgados al organismo se revierten
en un proceso casi indetenible, donde interviene un severo desorden
metabólico capaz de agravar en un cien por ciento el problema inicial.
Para ahorrarse todos estos problemas innecesarios y dinero, debe
evitar a toda costa el consumo de cualquier tipo de remedio sin
prescripción médica. Los productos naturales más recomendados por
el Colegio Médico, son por supuesto los registrados oficialmente
en el Ministerio de Salud, cuyas etiquetas aclaren las posibles
contraindicaciones y efectos secundarios.
Entre las sustancias más nobles dentro de los adaptógenos, avalan
el consumo de Ñame Salvaje y Aloe Vera en todas sus presentaciones.
Ericka
Lobo
Fuente: fitoterapia.com
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