Javier Marías, escritor español que ganó hace unos años
el premio Rómulo Gallegos, dice en Mañana en la Batalla,
piensa en mi, la novela con la cual ganó precisamente este
premio, que vemos la vida a partir de los últimos sucesos
que hemos vivido, que el "último recuerdo" o la última impresión
le da matiz a todos los demás, por eso preguntamos
¿Quién es Leonor Peña, en este momento?
"Soy una aficionada a todo lo tachirense que está de hacer
un libro, que es una recopilación sobre cómo es la casa
de los tachirenses contada por 70 autores diferentes."
¿Quién fue Leonor Peña?
"Yo
fui una niña que me encantaba pasear por mi ciudad y que
quería escribir. Fui una joven liceísta que quería ser escritora.
Fui una corta estudiante de la universidad que no quiso
seguir en la universidad, porque no había ninguna universidad
en donde uno pudiera graduarse de escritor y menos de cosas
del Táchira. Entonces, a mi me interesaba era eso y decidí
ser lectora. Y creo que si me preguntaran quién soy yo,
yo digo que soy una lectora, me encanta leer poesía, me
gusta leer todo lo que signifique el cosmos de lo regional,
de la provincia que me ha tocado vivir. Así como me encanta
saber de las pirámides de Egipto, me encanta saber de todas
las ceremonias que hacían los indígenas de acá y descubrí
cosas como la que descubrí hace unos meses: que al río Torbes
los indígenas le decían urú. Me encanta descubrir y leer
para descubrir."
Hace tiempo leí de alguien que aprendió sus primeras
letras comiéndoselas porque el maestro se las dibujó con
miel, esa persona jamás olvidó las primeras letras y es
más, nunca dejó de aprender, porque aprender siempre le
pareció muy dulce.
¿Leer es dulce?
"Claro, muy dulce. A mí siempre me encantó leer. Recuerdo
el primer libro que me regaló mi papá, que era un libro
de cuentos muy bello, los mejores cuentos del mundo, decía
algo así, para los niños y, también me regaló unos libros
que me parecían trágicos y también bellísimos, porque eran
así como cosas que yo no podía creer que sucedieran que
se llamaba Cuando las Grandes Mujeres eran Niñas, todo lo
que les pasaba, con todo lo que sufrían. Y además mi papá
me ponía a leer poesía en voz alta para que aprendiera a
pronunciar bien y me premiaba por eso y los premios siempre
eran helados y caramelos, por eso para mí leer también fue
tan dulce como para la persona de la que leíste."
Volviendo un poco al libro aquél de Las Grandes mujeres
cuando eran niñas del cual nos habló, noté que la impresionaron
esas historias
¿Por qué, acaso llevaron del bulto? (Llevar
del bulto: expresión muy tachirense, que quiere decir pasar
penurias, trabajos)
"Claro ellas sufrían. Era increíble que uno siempre decía
que quería ser como una princesa, para las niñas lo ideal
era ser una princesa o una infanta. Y resulta que leer todo
lo que sufría Isabel de Castilla, que a los 12 años decían
que se tenía que casar con un viejo rey que ni siquiera
conocía. Entonces a mí me parecía terrible, total que nunca
aspiré ser una de ellas, por eso quizás preferí ser tachirense,
tachirense y plebeya aquí" (Risas)
¿Le cuadra a Leonor Peña la etiqueta de Folclorista?
"¡No!
Detesto esa palabra, porque me parece que es lo más contrario
a la cultura tradicional, yo creo que uno debe decir tradición.
No soy conservadora, no. A mí me gusta que se conserve la
memoria y que se sepa quiénes somos para poder hacer lo
que uno quiera. Nosotros somos una provincia y debemos afirmar
la raíz, yo creo que en este momento la Globalización, yo
insisto mucho en esa figura, y el exceso de información
no son elementos a los que se les deba temer, sino que hay
que recibirlos con alegría, pero con la alegría del que
está firme, con los pies en el suelo. A mí no me importa
abrir las ventanas de mi casa si todo está seguro en su
puesto, porque el viento no va a tumbar nada; pero si yo
tengo todo desordenado y no sé dónde está nada, por supuesto
que no quiero ni abrir las ventanas. Entonces a mí no me
gusta la oscuridad, me gusta la luz y los nuevos aires y
me encantaría viajar y conocer todo el mundo, sabiendo siempre
que el sitio de destino final es regresar a mi casa porque
me encanta estar aquí."
¿Es feminista Leonor Peña?
"No en absoluto, yo soy machista (risa) soy machista como
somos todas las mujeres, porque resulta que en el Táchira
(aspiro que mis nietas y mis bisnietas no sean machistas)
somos criadas muy machistas, sólo que yo estoy conciente
de mi crianza y lucho contra esos atavíos innecesarios.
Creo que lo peor que nos puede pasar a las mujeres es que
nos excluyan y que digan "la poesía femenina" y que el "comité
femenino" eso ya es una exclusión y yo no quiero esas exclusiones.
Yo quiero tener los mismos derechos y siempre fue así en
mi casa entre mis hermanos, porque me los gano por capacidad.
Quiero tener oportunidades más que derechos, los derechos
uno se los gana, lo que hay que tener es capacidad, no derechos."
¿Qué opina de la televisión venezolana con esas "guerras
de los sexos" y discusiones de género en las que hombres
y mujeres se pelean, tocan animales, hay 'tánganas' e insultos?
"Yo
lamento mucho que nosotros tengamos una tan mala televisión.
Siempre recuerdo que Arturo Uslar Pietri decía, y se lo
escuché por igual a otros escritores y creadores que tuvieron
su tribuna en la televisión como Pedro Grases y Aquiles
Nazoa, que la palabra tiene un poder extraordinario y la
imagen también y, que es muy lamentable que nosotros no
tengamos conciencia de ello y, que es muy lamentable que
no sepamos usar los medios audiovisuales. Neruda decía que
cuando Cristo, el hijo de Dios vino al mundo, el único instrumento
que le dieron para convencer a la humanidad de su doctrina,
fue la palabra y dejó a doce tipos en el mundo andando con
esa palabra e hizo de ello el cristianismo. Nosotros tenemos
la televisión y la hemos usado para envilecernos, eso lo
lamento mucho. Creo que yo no pertenezco al país que ve
esos programas y me siento exilada en mi país y me duele
muchísimo. Si yo fuera ministra dictadora cerraría todos
los canales de televisión y todas las escuelas, empezaría
a reeducar y sobre todo reeducaría a las madres, porque
quien no tenga tiempo para atender un hijo y se lo deje
al televisor, no merece tener un hijo. Ahí sí soy dura,
porque creo que hay que ser muy duro con los medios de comunicación
que hacen eso.
Con respecto a la violencia:
"Cómo es posible que el domingo pasado cuando prendí el
televisor y, cada vez que me sucede eso recuerdo el cuento
de Vargas Llosa, encendí la televisión y en ese momento
en una película un hombre le disparó a quemarropa a otra
persona y recordé que Vargas Llosa decía que un niño en
esta época, a los tres años ya ha visto más de mil homicidios,
cuando uno ni siquiera veía en su casa cuando mataban las
gallinas para el sancocho, porque el día que las iban a
matar, a los niños nos llevaban a pasear para que no supiéramos
que esas eran las gallinas con las que nosotros jugábamos.
Entonces los niveles y los códigos de violencia y de crueldad
de los venezolanos de hoy en día no son los míos, por lo
tanto yo no pertenezco a ese país; pero me duele muchísimo
que eso suceda. Creo que la violencia es incontenible y
creo que cada vez se utilizan más lenguajes violentos desde
el presidente de la República, hasta los niños de las escuelas
se amenazan con matarse y eso es terrible."
El Oficio de Escribir...
¿Escribir es tan doloroso como parir, más que un don es
un látigo para que quien escribe se autoflagele?
"En
absoluto, yo soy sibarita y hedonista en eso, a mí me gusta
consentirme. Yo creo que es un placer escribir y más que
un placer es un oficio. Yo creo que escribir es leer mucho,
primero; el que no lee mucho no puede escribir. Pero además
del placer que me produce escribir sobre todo lo que siento
que se necesita devolverle al pueblo: escribir de nuestras
costumbres, de la cultura gastronómica, de los tejidos,
de la cestería, de toda la tradición nuestra, sobre cómo
son esas casas de los tachirenses que es mi trabajo ahorita.
Además de eso escribir es para mí un placer cuando yo escribo
poesía, porque si hay algo por lo que quisiera ser recordada
es porque fui capaz de escribir poesía, porque escribo poesía
y creo que es lo más difícil. Porque además la crónica pues
es recopilar y es reunir y es organizar, hoy en día con
los computadores puedes escribir un libro sobre un tema
de la historia en el cual ubicas todas las citas por cronología
y tal, incluso después contratas a alguien que le dé un
manejo redaccional y que le haga una sinonimia. Todo eso
es un proceso casi como el de una receta de cocina y eso
ya hoy en día es muy fácil investigar y montar libros, ya
casi hay supermercados de libros. Pero lo que nunca podrá
hacerse así y no habrá computadores para eso, es escribir
poesía, es hablar en... en 'estado de poesía'."
"Yo creo que los poetas, independientemente de la rima,
de lo bello y de la estética y todo eso, los poetas son
personas que tienen la capacidad de sintonizarse con lo
que está sucediendo y son capaces de decir, tanto desde
el universo interno de su microcosmos, como del universo
externo de su país y es capaz, un poeta, de hablar con todo
el dolor de su país como lo hizo Neruda y como lo hizo Darío
y como lo hizo Homero en Grecia. Yo creo que la voz de un
país son los poetas y, como dicen los de Nadie nos edita
editores (agrupación local de afectos a la escritura): ¡después
de Dios son los Poetas!"
¿La Poesía en Venezuela?
"Nosotros somos un país de privilegio, nosotros tenemos
un extraordinario paisaje humano poético, porque tenemos
muchos y muy buenos poetas, en este momento puedo recordar
a Armando Rojas Guardia y a Luis Alberto Crespo, que recientemente
nos han visitado. Creo que Ramón Palomares en esa frase
que dice "Dime si dentro de ti no oyes tu corazón partir/
y si todo no está de viaje o si todo es nuevo y vuelve"
pero "dime si dentro de ti no oyes tu corazón partir" es
una frase terrible, aparentemente es como muy bella, porque
es como si te dijeran "Dime si no sabes que te estás muriendo"
que te estás yendo y, que cada minuto nos estamos muriendo
así tengamos cinco años u ochenta. Me encanta Ana Enriqueta
Terán, que dice "Quiero en mi mano un anillo delirante"
y me encanta Hanny Osoj que tiene un libro hondamente doloroso
que se llama El Circo Roto."
¿Venezuela?
"Yo me siento privilegiada de pertenecer a un hermoso país;
pero también me siento integrante de un país donde hay niños
que no tienen comida, unas maternidades que son unas carnicerías
donde las mujeres primerizas, casi todas niñas o adolescentes
que están dando a luz son masacradas en esas salas de parto
absurdas. Todo eso me duele, pero bueno es la realidad que
me ha tocado, yo no puedo pretender que esto sea el cielo
porque sería como una entelequia absurda. Creo que la suerte
no es ser venezolano o no y las culpas no son del gobierno;
yo creo que la suerte es tener los padres que nos han tocado.
Y tuve la suerte de tener unos extraordinarios padres, un
padre muy amoroso que me enseñó que lo más importante en
la vida era leer y entender que el que no sabía era como
si no hubiera vivido, que lo que no se sabe es como si no
hubiese sucedido. Y una madre que fue una mujer muy trabajadora,
que se dedicó a que yo estudiara todo lo que ella quizá
no había podido estudiar. Entonces fui una niña a la que
le dieron clases de ballet, de pintura, de música, de ortografía,
de caligrafía, de fotografía. Entonces yo tuve lo que tal
vez tuvieron Aquiles Nazoa y otros creadores, pese a las
carencias materiales, un piso emocional sano, bonito, eso
es lo importante".
¿la flor de la palabra no morirá?
"Esa es una frase del comandante Marcos que es líder de
los zapatistas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas México.
No, yo creo que la palabra, por lo menos en la dimensión
del tiempo y del espacio que nos ha correspondido, en unas
cuantas centurias no debe morir..."
Es irónico que lo haya dicho él, porque él es un personaje
sin rostro, sin imagen (siempre tiene cubierto el rostro
con un pasamontañas)...
"Pero la fuerza de él es la palabra, como buen evangelizador
y el gran evangelizador de la historia fue Jesucristo. Él
cree que todo guerrillero es un evangelizador, todo líder
de una revolución, de una guerrilla o de una montonera tiene
como primera prioridad convencer al que tiene al frente
para que lo sigan. Un líder sin seguidores no es un líder."
¿Cómo es Leonor Peña, la madre?
"Como yo soy madre unípara: tengo una sola hija, entonces
no tuve posibilidad de enmendar los errores y he salido
a la escena como el actor que no tiene posibilidades de
decir 'un momentico que lo voy a volver a hacer'. Creo que
tratado de ser la mejor y siempre sentí a mi hija como que
era un compromiso tan grande que me dediqué mucho a ella
en sus primeros años y ella a los tres años sabía leer.
Me angustié tanto por su crianza que, por ejemplo no veía
televisión nunca hasta los seis años, salvo los videos que
yo le buscaba; no comió chocolate nunca hasta los cuatro
años y eso me produjo tanta angustia que no quise tener
más hijos; pero creo que lo hice bien y que mi hija, pues
es una muchacha como las mujeres jóvenes de hoy en día que
son capaces de mirar al mundo a la cara y de decir 'no me
voy a casar', de tomar sus decisiones. Es una mujer joven
capaz de viajar, de conocer el mundo, que trabaja con Monseñor
Moronta que es como su tutor y que acaba de ser seleccionada
para ir a la Universidad Pontificia en Roma a hacer un curso
de Conservación del Patrimonio de la Iglesia y Arte Sacro,
y creo que esa es una prueba de que es una persona especial,
porque no es fácil trabajar con la monarquía más larga y
duradera y sólida de la historia y en una iglesia que está
en estos momentos pasando dificultades y con un obispo tan
inteligente y exigente, tan observado por toda la comunidad
nacional como Monseñor Moronta. Entonces, que mi hija haya
salido airosa de esa prueba, es una muestra de que he hecho
un buen trabajo."
Esta es Leonor Peña, una mujer fascinante, inteligente,
que sabe que el conocimiento es una herramienta para iluminarle
el panorama a los demás y por eso escribe y rescata lo que
del Táchira va encontrando. Pero también es poesía y a través
de sus versos expresa una esencia llena de sensaciones y
de pasión. Su epitafio lo vaticina lleno de palabras como
"feliz" y "aquí", claro con la acción que le imprimirá un
verbo: "estar". Ojalá los demás tachirenses aprendamos a
concordar esta idea como lo planea Leonor: "felices de estar
aquí".