|
Los
objetos que ha realizado el hombre de todos los tiempos reflejan
la tradición y el patrimonio de su cultura: su pasado, su
presente y sus perspectivas futuras. Preservan la memoria
de su pueblo; son el testimonio viviente de lo que es y hace
el hombre en un momento dado de la historia de la humanidad.
Esos objetos nos han permitido llegar a conocer la vida y
la cultura de otros tiempos, pero también muestran la evolución
hacia las formas que presenciamos hoy día y que en la cotidianidad
actual se denomina "artesanías".
El
término artesanía posee variados significados y despierta
diversas expectativas en los distintos lugares y personas,
siendo el uso común lo que ha conformado las diferentes conceptualizaciones
de las prácticas artesanales. En algunos casos, algunos historiadores
o administradores del arte las llaman tradiciones populares;
otras veces se definen como artesanías utilitarias o como
artesanías creativas pero también existe la clasificación
de artesanías rurales y artesanías urbanas. Sin embargo lo
más común es que la práctica de promoción, comercialización
o consumo del objeto artesanal se adopten los términos de
artesanía artística, artesanía para turistas, oficios artesanales,
artes manuales y diseño para la industria. Una discusión más
reciente ha centrado el debate en la diatriba de considerar
el objeto artesanal como producto de una artista artesano
o como resultado de la artesanía de arte, discusión más acorde
con las concepciones actuales sobre el arte contemporáneo.
Algunas
opiniones recientes sobre la artesanía establecen una fuerte
interrelación entre arte popular, artesanía y diseño industrial,
en el sentido de que existe una transformación de los objetos
útiles a medida que las sociedades se van industrializando.
Bajo estas consideraciones la artesanía tradicional pertenecía
a sociedades preindustriales, la producción artesanal en serie
a estadios de creciente industrialización y la artesanía de
arte a grupos altamente desarrollados. Pero en un país como
Venezuela donde el proceso de industrialización es confuso,
donde hay poca información y conocimiento de nuestras propias
tradiciones artesanales; y donde se confunden las definiciones,
las categorías y los valores; nos encontramos con la existencia
de formas artesanales en las cuales es difícil delimitar si
el objeto es producto del aferramiento de un artesano a una
tradición arraigada en esa región, o si el objeto es una creación
o imitación que hace un individuo situado en una locación
urbana con toda la influencia de la tecnología, los servicios
y los circuitos de comercialización.
Por
otra parte también es necesario tomar en cuenta que la manera
que tiene un artesano de percibir y de realizar la artesanía
va a variar para los diferentes segmentos de una misma población.
Para algunos es solo una fuente de ingresos única o principal;
y es así como los pobladores de una región pueden llegan a
participar en la producción, comercialización y distribución
de objetos artesanales hasta llegar a formar parte de las
exportaciones; pero para otros individuos puede ser sólo un
refinamiento estético o una actividad recreativa. En este
sentido adoptaremos una clasificación que abre nuevos campos
de acción al establecer cinco tipos de artesanías que tienen
lugar en estas últimas décadas en todo el mundo.
La
artesanía tradicional, o el llamado arte popular, como expresión
de una estética colectiva propia de un grupo o de un individuo.
Hechos que generalmente tienen origen inicialmente en lugares
o sitios aislados que luego promueven una ocupación par todos
los habitantes de la zona como es el caso de Sixto Sarmiento
Tintorero, estado Lara; campesino que para sobrevivir creó
un oficio, una filosofía, una estética artesanal con el telar
que aún después de su muerte persiste como forma de vida de
la región. Las tradiciones artesanales son un conjunto de
productos y procesos hechos a mano con herramientas muy simples
que al entrar en contacto con las influencias exteriores,
pueden teñirse de nuevas formas, actitudes y materiales.
La
artesanía de producción se centra en la fabricación del objeto
mediante métodos semifabriles pero manteniendo la estética
del objeto manual; se relaciona con las necesidades de lo
cotidiano y exige destreza y habilidad para la repetición.
El tejido y la alfarería que se realizan actualmente en Abejales
y en Lomas Bajas, estado Táchira son un claro ejemplo de este
tipo de artesanía, un indicador de la línea de evolución que
han seguido las tradiciones populares en estos últimos tiempos.
Pero
existe también hoy día un tipo de producto que vamos a llamar
artesanía para turistas; y que es una categoría que se ha
acentuado, se ha arraigado recientemente en todo el territorio
nacional y que produce, generalmente, objetos de dudosa calidad
y escaso valor estético. Es realizada por artesanos que se
incorporan a este trabajo, o por personas sin mayor contacto
con otras formas de arte, que encuentran un medio de subsistencia
por sí mismos más accesible a la difícil sobrevivencia de
nuestro país. Testimonio de ello es la avalancha de las llamadas
fachadas, casitas, muñequitas y todo tipo de locería que llenan
los expendios de las llamadas artesanías populares a todo
lo ancho de Venezuela y que son únicamente la deformación
de la tradición alfarera establecida por artesanos de la calidad
de María Vicenta Urbina en Falcón o Teodora Torrealba y Miguel
angel Peraza en Lara.
Otras
categorías son la artesanía de diseño y la artesanía de arte,
que son fenómenos propios del mundo industrializado y que
se ofrecen al público consumidor como una gama de productos
que en su origen fueron creados, diseñados, mediante un proceso
de concepción individual por un individuo ligad al ámbito
artístico.
En la artesanía de diseño se incluyen piezas de diseño que
son producidas de una manera totalmente mecanizadas con una
producción en serie para las necesidades de uso de un mercado
de consumo. En esta categoría incluimos los servicios de loza
"Arabia", los diseños de textiles "Marimekko" y las tijeras
ergonómicas fabricadas por "Fikars" procedentes del diseño
Filándes de la década de los sesenta.
Por
el contrario la artesanía de arte, el llamado objeto de arte,
es la obra de artistas que trabajan en las sociedades muy
avanzadas o en grupos muy exclusivos; estos son objetos que
no tienen un carácter estrictamente funcional y se presentan
en las Galerías de Arte. Un buen ejemplo lo constituyen las
vasos de Alvar Aalto y la gran variedad de objetos insólitos
de Phillippe Stark.
La
creación artesanal contemporánea, sea cual sea la categoría
en la cual se encuentre, responde básicamente a las necesidades
de crear que tiene el individuo que se dedica a esta actividad.
Pero como esa persona tiene que ganarse la vida para subsistir
debe vender su producto; y para venderse, dicho producto tiene
que satisfacer las necesidades de consumo de la población,
el artesano debe convertir así su objeto en un producto de
consumo, tiene que relacionarlo con lo cotidiano y así pasar
a formar parte de la economía de una región. En este sentido
la artesanía se vincula fuertemente con los usos, costumbres
y actividades propias de un sector.
Las
artesanías de herencia indígena en el estado Táchira han seguido
este patrón de evolución que las ha conducido de las manifestaciones
artesanales tradicionales, a las de producción y a las orientadas
hacia un turismo actual de consumo. Inicialmente surgieron
alrededor de los hechos diarios de sus habitantes y de la
actividad agrícola de principios de siglo de la región andina,
pero en la actualidad se han transformado adaptándose a los
requerimientos de comercialización de la zona como productos
para la venta. Es así como se han definido sectores especializados
centrados en el trabajo con el barro y con el tejido de fibras
vegetales y la lana; además en menor escala como la artesanía
de la madera y el cuero, los trabajos en cacho de ganado y
las tallas en anime.
Los
hallazgos arqueológicos ubican la alfarería del Táchira en
estadios anteriores a la civilización actual; se han encontrado
restos de tiestos, boles, vasijas con asas, trípodes y otros
materiales en las poblaciones de Lomas Bajas, Capacho, El
Fical, Zorca, San Joaquín y Queniquea que explican la profunda
vocación cerámica del pueblo tachirense. Actualmente esta
actividad alfarera, restos de esa tradición, se encuentra
reducida al caserío de Lomas Bajas siendo la única fuente
de subsistencia de esta pequeña población que surte de objetos
cerámicos a todo el estado y a otras ciudades del país.
La
cerámica de "Lomas Bajas" es ampliamente conocida por la variedad
de arcillas que se encuentran en la región tachirense, por
la fuerte productividad de sus loceras y por la variedad de
objetos que se fabrican. Sin embargo el tipo de producción
que se hacía desde mediados de este siglo ha variado en las
últimas décadas; los objetos modelados a mano: las moyas,
moyones y chorotes, están desapareciendo siendo sustituidos
por las mondongueras, potes para matas y otra gran variedad
de utensilios en serie. Los procesos de fabricación se han
simplificado en favor de la productividad y las quemas con
leña se han cambiado por hornos de gas; esas quemas con leña
han desaparecido casi por completo, siendo sustituidas por
el horno el cual se quema con gasoil. Este proceso de transformación
ancestral se ha modificado, cambiando la estética de los efectos
que produce el fuego y la leña sobre el barro al quemarse,
por el acabado parejo del barniz en frío más fácil, más rápido
y económico que el proceso de transformación tradicional de
cerámica.
La
tradición del modelo en barro de figuras para pesebres y las
imágenes de santos, producto de la fe popular, es otra de
las tradiciones artesanales fuertemente arraigadas en el estado
Táchira. Desde tiempos remotos se han venerado una gran cantidad
de santos y de motivos religiosos en las numerosas iglesias
y capillas que se ven por los caminos, así como en los altares
particulares de las casas. El Santo Niño de Atocha, el Corazón
de Jesús, la Virgen de las Mercedes, el Gran Poder de Dios,
Santa Eduvigis, San Pancracio, San Rafael y los Reyes Magos
son algunos de ellos. No hay una casa tachirense donde no
se encuentre un pesebre con figuritas de barro especialmente
las miniaturas que hacen loceras, mujeres y niñas de Lomas
Bajas: burros cargados de leña, cochinitos, gallinas y oras
figuritas. Las imágenes de santos se hacían modeladas en barro;
pero actualmente este tipo de fabricación se ha desplazado
hasta convertirse en un objeto de molde hecho con mezclas
de barbotina, yeso o marmólina.
Los
tejidos conforman otro tipo de manifestación artesanal frecuente
en diferentes regiones de Venezuela. En el estado Táchira
hay referencias a tres tipos de tejidos que se realizan desde
tiempos remotos y que tienen relación con los materiales empleados
que se encuentran en la zona. Los tejidos duros conformados
por la cestería o fabricación de cestas, canastos y otra serie
de objetos hechos a partir de caña brava, fique, bejuco, enea
y otras fibras vegetales. Los tejidos flexibles son los que
dan lugar a las esteras, esterillas y chinchorros y al igual
que la cestería tienen una procedencia indígena que se conoce
por la técnica que se emplea en su fabricación. Como tejidos
blandos se conocen la confección de cobijas que en su origen
se realizaba con el método precolombino de hilar pero que
luego se adoptaron a la mecánica europea de los telares con
pedal y actualmente a los telares eléctricos. La población
de Capacho es ahora un centro de fabricación de cobijas, ruanas
y chinchorros.
La
cestería de "El Abejal", Distrito Cárdenas, representa la
manifestación artesanal con fibras vegetales duras por excelencia
del estado Táchira, aunque por todo el estado se pueden encontrar
hoy día otros artesanos que trabajan algunas fibras vegetales
o que comercializan el producto confeccionado en El Abejal.
Esta cestería comprende una amplía variedad de cestas y canastos
para diferentes usos y en diferentes tipos de tejidos, carteras,
manares, trampas, recogedores de semillas, jaulas y las innovaciones
recientes: cestas para ropa sucia, cunas de mano, pañaleras,
estantes, muebles y otra serie de objetos de uso cotidiano.
En la carretera a la Fría, Capacho, Michelena y otros lugares,
todavía se encuentran tejedores de variados tipos de fibras.
Últimamente esta ancestral cestería ha comenzado a usarse
en la región con nuevos fines y para usos diversos que corresponden
a nuevas costumbres o modas. Se usan como soportes para la
realización de una gran amplitud de trabajo manuales y decorativos
que se venden como objetos artesanales para el consumo turístico:
cestas con lazos, con flores secas, diverso arreglos florales
y otra gran variedad de manualidades. En la tradición de los
tejidos flexibles aún se mantiene la producción de los sombreros
de Palmira conocidos en nuestro país como los sombreros típicos
del Táchira. Se fabrican con la hebras de la caña brava en
grandes cantidades, formas, y mediante procesos de costura
que cambian según cada tipo de sombrero. Actualmente se pueden
conseguir cuatro modelos diferentes: los copi-partidos de
copa hundida en el centro, los rancheros de tipo de tipo mejicanos,
pamelas de grandes alas onduladas y ovaladas. La fabricación
de alpargatas ha pasado a convertirse en una industria fabril
mecanizada al lado del cual solo sobreviven escasos artesanos
que continúan con la costumbre de elaborar la alpargata con
suela de cuero.
Como
artesanía en proceso de extinción podemos mencionar la talla
en anime y la talla de cacho de ganado. El anime, corazón
de una nueva variedad del árbol conocido con ese nombre en
las montañas andinas, ha servido como medio para la talla
de pequeñas figuras humanas que reflejan la costumbres del
estado. De estos talladores solo continúan trabajando con
grandes dificultades en estos últimos dos artesanos de La
Grita. Mascar chimó, una pasta de hojas de tabaco cocinadas
que usualmente el campesino utilizaba para calmar el hambre
y obtener algunos efectos de embriaguez, es una costumbre
que persiste en pocos habitantes de esta región. Este ámbito
originó una artesanía construidas a partir del cacho de ganado.
Son pequeñas, cerradas por el centro y talladas en diferentes
formas. En la tradición tachirense estas cajas han sido una
actividad casi exclusiva de los presos de la cárcel de Santa
Ana.
Esta
visión panorámica de las artesanías tachirenses evidencia
el cambio, evolución, extinción o transformación que están
sufriendo las tradiciones artesanales en este estado. Las
artesanías se debaten hoy día entre el deseo del artesano
de crear y continuar con su ocupación u oficio, y la influencia
de los factores económicos, sociales y políticos del país
que afectan la creación artesanal modificándola necesariamente.
|